NIKOLÁI LESKOV

La pulga de acero

Traducción del ruso de Sara Gutiérrez
Introducción de Care Santos
Ilustraciones de Javier Herrero


ISBN: 978-84-935927-1-4
Rústica con sobrecubierta
128 páginas
14,71 euros sin IVA
15,30 euros IVA incluido

«Leskov es el autor más profundamente enraizado en el alma popular y más libre de influencias extranjeras de la historia de la literatura rusa.»
Máximo Gorki


© Impedimenta, S.L. Reservados todos los derechos. Página actualizada eL 21 de septiembre de 2007

EL AUTOR


Nikolái Semionovich Leskov
nació en Gorojovo, en la Rusia Central, en 1831. Nieto de un sacerdote ortodoxo ruso y sobrino de un cuáquero inglés, quedó huérfano a los dieciséis años y su herencia fue pasto de los acreedores, por lo que tuvo que ganarse muy pronto la vida y no pudo realizar estudios universitarios. Su obra supone un gran fresco de la vida rusa en la segunda mitad del siglo XIX. Incomprendido en su época, conocería una gran influencia posterior en la narrativa soviética. Trabajó como escribiente en el juzgado penal de su ciudad y luego como agente de reclutamiento en Kiev, en cuyo cometido viajó mucho por todo lo largo y ancho de Rusia y adquirió un conocimiento de primera mano del país y de sus gentes; también aprendió polaco y ucraniano, y leyó mucho, filosofía y economía sobre todo. En 1853 se casó con Olga Smirnova, con la que tuvo dos hijos y de la que se separó poco antes de trasladarse a San Petersburgo en 1861. Es en esta ciudad donde empezó a trabajar como periodista, iniciando una fértil carrera literaria. Famoso por sus opiniones liberales, por las cuales fue despedido de un puesto funcionarial en 1883, sufrió varias crisis religiosas, que se plasman en su obra literaria.
Muy dotado para la narrativa corta, dueño de un oído envidiable, destacan en su producción títulos como Vida de una mujer de pueblo (1863), o la novela corta Lady Macbeth de Mtsensk (1865), que inspiró una ópera del mismo título de Dimitri Shostakovich. La pulga de acero (1881) está considerada la mejor pieza corta de Leskov, y una de las cumbres de la literatura rusa del XIX.
Leskov murió en 1895 de un cáncer de pulmón, y sus restos reposan en el patio de los poetas del Cementerio Volkovo de San Petersburgo. Máximo Gorki lo consideró «el autor más profundamente enraizado en el alma popular, y más libre de influencias extranjeras de la historia de la literatura rusa». Antón Chejov reconoció en Leskov a su más genuino maestro.




LA PROLOGUISTA

Care Santos (Mataró, 1970), ha sido periodista, primero en el hoy desaparecido Diari de Barcelona y más tarde en muchos medios nacionales y no pocos extranjeros. Actualmente ejerce como crítica literaria en El Cultural, suplemento del diario El Mundo. En 1992 fundó la Asociación de Jóvenes Escritores, una entidad que presidió hasta su disolución, seis años más tarde. Narradora premiada, es autora de una treintena de obras entre las que cabe destacar Aprender a huir (Seix Barral), Trigal con cuervos (Algaida), El tango del perdedor (Alba), o más recientemente La muerte de Venus (Espasa).

LA TRADUCTORA

Sara Gutiérrez (Oviedo, 1962) es doctora en medicina, escritora y traductora. Ha sido colaboradora, desde Moscú (donde trabajó como médico y se especializó en oftalmología), de Tiempo, Viajar, Playboy o El Economista. Es autora de los libros Rusia en la encrucijada (Espasa, 1997), Historias de miopes (Ediciones del Prado, 1999), Locas por el fútbol (Temas de Hoy, 2001), Mujeres contra la guerra (Belacqua, 2003) o más recientemente Padres e hijos (Ediciones B, 2005), todos estos firmados con Eva Orúe. Actualmente vive en Madrid, donde codirige la empresa de comunicación y contenidos Ingenio de Divertinajes. www.ingeniodedivertinajes.com


EL ILUSTRADOR

Javier Herrero, ilustrador, pintor y fotógrafo, vive en Madrid, desde donde dirige la sección de Arte de El Periódico de La Publicidad. Ha sido diseñador de imágenes corporativas y colecciones literarias, como Ellas también cuentan, y ha realizado diversas exposiciones de su obra en espacios como Hotel Kafka o la Galería de Arte Báculo. Precisamente en esta galería, se inaugura estos días su exposición de fotografías Eternas Fugaces.

LA OBRA


Escrita al modo de un cuento tradicional ruso, y dotada de una comicidad, de un descaro y de una frescura inigualables, esta nouvelle, cuyo título completo podría ser traducido como Relato sobre el zurdo bizco de Tula y la pulga de acero es todo un clásico de la literatura occidental.
Cuando el Zar Alejandro visita Inglaterra acompañado de su fiel general, el cosaco del Don Platov, los ingleses, para impresionarle, le regalan un minúsculo autómata, una máquina prodigiosa, que solo puede ser contemplada si se mira a través de un microscopio: una pulga de acero mecánica, que cuando se le da cuerda, efectúa un danse. Espoleados por el afán de competencia, los rusos se proponen encontrar al artesano que sea capaz de construir una pulga igual, para así demostrar a los ingleses de lo que los rusos son capaces. Hasta que, tras una búsqueda por toda Rusia, aparece «el Zurdo», el prodigiodo artesano bizco de Tula.

Cáustico retrato de la vida rusa, y a la vez poderosa fábula «futurista», esta divertidísima historia, en una nueva y brillante traducción por parte de Sara Gutiérrez, es, sin duda, una de las grandes obras maestras de la narrativa rusa del XIX.

La prensa ha dicho de La pulga de acero

«El Zurdo de Tula, el artesano protagonista de La pulga de acero, es otro de los «varones justos» de Leskov. La anécdota argumental de este delicioso relato tiene toda la frescura y la gracia de los cuentos populares, y en ella quizá se puedan rastrear reminiscencias de Los autómatas, de E. T. A. Hoffmann.»

Almudena Guzmán,
ABCD


«Una fábula que adelanta la Guerra Fría

Mª José S. Mayo, elconfidencial.com


«Sin Leskov quizás no habría sido posible Chéjov.»

Manuel Rodríguez Rivero, ABCD


«Una delicia preñada de humor.»

José Ángel Barrueco, Opinión de Zamora


«En realidad la mordacidad de Leskov admite todas las interpretaciones. Lo importante es que la galería de cuidados personajes cómicos que ofrece la obra, acompañada por un lenguaje de nuevo cuño: quizás lo que espera un lector del siglo XXI.»

Alfonso Vázquez , La Opinión de Granada