
GUSTAVE FLAUBERT
Noviembre
Traducción
del francés de Olalla García
Introducción de Lluís Maria Todó
ISBN: 978-84-935927-2-1
Rústica con sobrecubierta
144 páginas
15,63 euros sin IVA
16,25 euros IVA incluido
«Gustave
Flaubert es un genio del estilo, un artista de artistas en el arte de la
novela.»
Harold Bloom
© Impedimenta, S.L. Reservados todos los derechos. Página actualizada eL 21 de octubre de 2007
ELENA SCHLESINGER Y EULALIE FOUCAUD: DOS MODELOS DE «MARIE, LA PROSTITUTA»
Noviembre es, con toda probabilidad,
una de las más deliciosas novelas de iniciación —de
iniciación amorosa—de la literatura moderna. Como bien se indica
en el prólogo de Lluís Maria Todó, «el personaje
de la prostituta Marie está inspirado en dos mujeres, que marcaron
al joven Flaubert para toda su obra de novelista: la primera y principal,
Elisa Schlesinger, que Flaubert conoció en una playa
normanda cuando él tenía sólo quince años y
ella veintiséis. Elisa estaba casada con un editor de música,
tenía hijos, y pasados los años acabaría su vida en
un sanatorio mental. A pesar de la brevedad del encuentro, Elisa Schlesinger
fue para Gustave Flaubert un amor perdurable, su único amor verdadero,
según declaró repetidamente en sus papeles íntimos.
El segundo modelo de la prostituta Marie de Noviembre
es Eulalie Foucaud, que regentaba un hotel en Marsella
en el que se alojó Flaubert a su regreso de Córcega, y con
la que el novelista, a los veinte años, mantuvo una relación
carnal y también fugaz, aunque prolongada en una correspondencia
de varios meses. El encuentro de una sola noche con Eulalie también
quedó grabado con gran fuerza en la memoria de Flaubert, que seguía
hablando de ello veinte años más tarde, según cuentan
los hermanos Goncourt.»
EL FLAUBERT MADURO
En 1840 se marcha a París para iniciar,
sin demasiada convicción, estudios de Derecho, pero se ve obligado
a dejarlos a causa de su precaria salud. Traba amistad con Víctor
Hugo y a finales de 1840 viaja con él por los Pirineos y Córcega.
En junio de 1844 regresa a su casa de Croisset, y decide dedicarse profesionalmente
a la escritura. Su novela más importante, Madame Bovary,
fue escrita entre 1851 y 1857. En ella analiza la escena burguesa del siglo
XIX, y muestra el adulterio, la monotonía, el suicidio, las desilusiones
de la vida cotidiana y otros temas escandalosos para la época, lo
que le valió tener que enfrentarse a un juicio por ofensas a la moral
pública y a la religión.
Flaubert, que nunca se casó, conoció en 1846 a la poeta Louise
Colet, con quien mantuvo una tempestuosa relación durante un período
de diez años. Tras el éxito de Madame Bovary viaja
a Cartago, donde se provee de material para
escribir su novela Salambó (1862). Posteriormente se entrega
a la redacción de otra de sus obras fundamentales, La educación
sentimental, que publica en 1869, y que obtiene una notable acogida.
Sin embargo, poco a poco su suerte empieza a cambiar. En 1872 muere su madre
y su situación financiera empeora. Termina en 1874 su novela La
tentación de San Antonio y posteriormente publica la extraordinaria
recopilación de narraciones Tres cuentos (1877). El resto
de su vida lo dedicará a la escritura de una sátira sobre
la futilidad del conocimiento humano, Bouvard y Pécuchet,
que dejará inacabada y que será publicada póstumamente,
en 1881.
EL PROLOGUISTA
Lluís
Maria Todó (Barcelona, 1950), es novelista, traductor, crítico
y profesor universitario. Entre su obra destacan las novelasEls plaers
ficticis (1991; Los placeres ficticios, Anagrama, 1993), El
joc del mentider (1994; El juego del mentiroso, Anagrama,
1995), L'adoració perpètua (1997; La adoración
perpetua, Ediciones del Bronce, 1999), El cant dels adéus
(2001), Isaac i els dubtes (2003) y El mal francès
(2006, Premi Josep Plá de Narrativa) y los ensayos El simbolismo
(1987) y Carta a un adolescent gai (2002). Es asimismo traductor,
al catalán y al castellano, de textos de Nerval, Flaubert, Maupassant,
Balzac y Michel Tournier.
LA TRADUCTORA
Olalla García (Madrid, 1973) es escritora y traductora. Licenciada en Historia, ha realizado cursos de especialización en Salamanca, Bolonia y París. Impartió clases en la Universidad de Alcalá antes de iniciar un periplo que la llevó a residir en varias ciudades europeas, durante el cual redactó su primera obra, Ardashir, Rey de Persia (Suma, 2005). Su segunda novela, Las puertas de seda (Espasa) acaba de ver la luz. Para Impedimenta, ha traducido La abadesa de Castro (Una crónica italiana), de Stendhal. www.olallagarcia.com
LA
OBRA
Flaubert escribió
en Noviembre en 1842, cuando tenía apenas
veinte años. Considerada la novela que cierra la producción
de juventud de Flaubert (marcada por esta obra y por Memorias de un
loco), estamos ante una auténtica bildungsroman
sentimental, una sorprendente novela de iniciación amorosa,
que explora los sutiles mecanismos de la atracción erótica
y los remordimientos provocados por las relaciones adúlteras y el
lado pasional de las relaciones humanas. En esta novela, de lectura adictiva,
y un delicioso recorrido sobre la exaltación pasional, un muchacho,
en el que podemos ver reflejado el propio Flaubert, medita en el curso de
un paseo campestre sobre las mujeres (incluyendo a Marie, la prostituta
que lo inició en los secretos de la carne, y que es, a partes iguales,
«la mujer angélica e intocable, y la hembra fatal armada de
un erotismo destructor» en palabra de Lluís Mª Todó).
Noviembre es, probablemente, la genuina
crónica de una obsesión amorosa, con un joven Flaubert
de protagonista. Esta novela, que Flaubert no publicó en vida (era
un escritor «enfermo de exactitud», y buena parte de su producción
hasta Madame Bovary era considerada por él como «ejercicios
de estilo»), pero que siempre consideró con un cariño
especial, es una hábil disección del mundo amoroso, en la
que se analiza la pasión y el sufrimiento asociado a ella, cuya profundidad
psicológica presagia ya el estilo de obras futuras como Madame
Bovary o La educación sentimental.
En Noviembre apreciamos ya esa condición
transgresora y algo irónica que caracteriza la escritura de Flaubert,
así como su enfoque, tan contestado por la moral de su época,
su fuerza literaria y sus obsesivas preocupaciones estéticas; en
fin, todo lo que hará de él uno de los más grandes
literatos europeos, puente entre Balzac y Proust, entre lo moderno y lo
contemporáneo.