STENDHAL

La abadesa de Castro
Una crónica italiana

2ª edición

Traducción de Olalla García
Introducción de Pablo d'Ors

ISBN: 978-84-935927-07
Rústica con sobrecubierta
176 páginas
16,82 euros sin IVA
17,50 euros IVA incluido

«El placer que Stendhal ofrece es imprevisible como la vida, como las horas de un día y como los días de una vida.»
(Leonardo Sciascia)


© Impedimenta, S.L. Reservados todos los derechos. Página actualizada el 21 de septiembre de 2007

EL AUTOR


Stendhal
, nom de plume de Henri Beyle, fue escritor, soldado, cónsul, republicano, jacobino y anticlerical. Nació en Grenoble en 1783, en el seno de una familia burguesa. En 1801 participó en la Campaña de Italia con las tropas napoleónicas. En 1815, ya letraherido, se muda a Milán, y poco después publica Roma, Nápoles y Florencia, toda una declaración de amor por Italia, y en donde se describe el famoso Síndrome de Stendhal, un éxtasis mareante que se produce cuando se contempla una acumulación de arte y belleza en poco espacio y tiempo. Stendhal murió en marzo de 1842, de una apoplejía. Su fama literaria se asienta sobre tres magistrales novelas, que lo sitúan como uno de los más geniales escritores europeos: Armancia (1826), Rojo y negro (1830) y La cartuja de Parma (1839), su mejor obra, escrita en apenas dos meses febriles.
En 1929, Henri Martineau recogió en un volumen algunos de los relatos cortos de tema italiano que Stendhal dejó publicados en vida, bajo el título de Crónicas italianas. La primera de estas crónicas es La abadesa de Castro, escrita en 1839, y considerada una de las obras más delicadas y salvajes de Stendhal.




EL PROLOGUISTA

Pablo d’Ors (Madrid, 1963), es escritor y editor. Doctor en Teología, viajero incansable, nieto de Eugenio d’Ors, ejerce la crítica literaria en el suplemento ABCD. Su primer libro, el volumen de relatos El estreno (Anagrama, 2000), supone un valioso debut en el mundillo literario español. El mismo año, su novela Las ideas puras queda finalista del Premio Herralde de novela. En 2003 publica Las andanzas del impresor Zollinger, en Anagrama.
Su última novela, Lecciones de ilusión, verá la luz a finales de este año 2007.


LA TRADUCTORA

Olalla García (Madrid, 1973) es escritora y traductora. Licenciada en Historia, ha realizado cursos de especialización en Salamanca, Bolonia y París. Impartió clases en la Universidad de Alcalá antes de iniciar un periplo que la llevó a residir en varias ciudades europeas, durante el cual redactó su primera obra, Ardashir, Rey de Persia (Suma, 2005). Su segunda novela, Las puertas de seda (Espasa) acaba de ver la luz. Actualmente ultima la traducción de Noviembre, de Gustave Flaubert, para Impedimenta. www.olallagarcia.com

LA OBRA


La abadesa de Castro
, primera de las novelle que conforman las Crónicas italianas de Stendhal, está considerada un joya literaria. Stendhal arranca con una suerte de prólogo sobre el siglo XVI y la mentalidad de los florentinos. De repente el tono cambia al de un manuscrito que narra un amor imposible entre un bandido bueno, el bravo Julio Branciforte y una joven noble, la bella Elena Campireali. Como si estuviéramos leyendo una suerte de Decamerón, poco a poco la historia adquiere profundidad psicológica, pasa de lo pintoresco a lo dramático. Los personajes cometen errores, son egoístas y extremadamente crueles, acciones que se justifican en nombre de ese sentimiento desproporcionado que es el amor en la Italia renacentista.

Stendhal es un escritor desprejudiciado, con una visión realista del género humano y sin embargo también es un romántico. Sus textos son espejos de realidades (no en vano el mismo acuñó esta metáfora), pero las realidades que refleja son románticas, en todos los sentidos de la palabra, desde el más cursi hasta el más sublime.

La prensa ha dicho de La abadesa de Castro

«En La abadesa nos topamos con manuscritos encontrados, exotismo histórico y legendario, el sur de Europa, bandoleros admirados por el pueblo, sanguinarios señores de la guerra y del poder, deudas de honor, amores entre familias enfrentadas, rivalidades irresolubles, asesinatos impremeditados que conducen a la desgracia, embarazos que son el fruto de una conducta pecaminosa, hijos secretos entregados
a un sirviente, mujeres disfrazadas de monjes y amantes disfrazados de mujeres, deseos no consumados por la misma fuerza blanca
del amor más puro, hermosas muchachas de labios muy finos, ramos de flores ensangrentados, escaramuzas para consumar
una cita nocturna, engaños por amor y por venganza, ocultamientos de que un supuesto muerto esta vivo
o de que un supuesto vivo está muerto, pasiones prohibidas entre mujeres que han tomado los hábitos
y obispos enamorados incapaces de luchar contra sus devociones carnales, conventos que parecen casas de lenocinio,
libertinaje, depravación, torturas, crueldad extrema asumida con la naturalidad de las bestias depredadoras, simonía
y, sobre todo, y muy especialmente Elena, la abadesa de Castro, que ante la imposibilidad de gozar del amor verdadero
se degrada, se entrega, conspira, humilla, se confiesa y finalmente comete el mayor de los pecados.»


Marta Sanz,
La Tormenta en un vaso


«En
La abadesa de Castro hay picardía, y un gran fresco de la condición humana.»

Iñaki Esteban, El Correo


«Stendhal logra un libro fabuloso en el que, como un contador de historias avezado, nos sumerte de una forma
muy bien estructurada en el relato y nos hace comprender, dando ese punto exacto de aderezo,
los porqués de ciertas maniobras sociales de la época.»

Elisa Morales, elconfidencial.com


«Stendhal ayudó a redefinir la modernidad literaria gracias a su perspicacia para captar los signos de la sensibilidad contemporánea. [...]
En
La abadesa de Castro la crueldad y el amor, el egoísmo y la pasión, van de la mano. El resultado es una magnífica novela
que no ha perdido nada de su de su frescura, aun siglo y medio después de haber sido escrita.
Y que además se lee de un tirón.»

Daniel Capó , Diario de Mallorca