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JEAN DE LA VILLE DE MIRMONT
Los domingos de Jean Dézert
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LA
OBRA Jean Dézert es un individuo melancólico que podría estar emparentado con el mismísimo Bartleby. Aquejado de una falta atroz de imaginación, se aburre mortalmente. Y ya empieza a resignarse a su propia mediocridad cuando, un domingo, como para intentar distraerse, decide seguir los consejos de los folletos publicitarios que le entregan por la calle: toma un baño caliente con masaje, se corta el pelo en un «lavatorio racional», almuerza en un restaurante vegetariano antialcohólico y finaliza la jornada asistiendo a una conferencia sobre salud sexual amenizada con una velada musical. Es entonces cuando aparece la pizpireta y alocada Elvire Barrochet, que le aborda en pleno Jardin des Plantes para hacerle la vida imposible. Los domingos de Jean Dézert es un libro de un candor y una elegancia atemporales, que podría haber escrito el propio Georges Perec. Un tesoro procedente del corazón mismo de la más alocada y excéntrica Belle Époque. |
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JEAN DE LA VILLE DE MIRMONT : UNA CORTA BIOGRAFÍA |
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Jean de La Ville de Mirmont nació el 2 de diciembre de 1886 en Burdeos. Vástago de una familia protestante de intelectuales —su padre, Henri de La Ville de Mirmont, era un reconocido profesor de Literatura en la Universidad de Burdeos, además de traductor de los Discursos de Cicerón y Consejero Municipal de la ciudad—, a los veintidós años se instala en París, donde se reencuentra con su amigo de infancia François Mauriac, del que se convierte en íntimo. Consigue un puesto de funcionario en la Prefectura del Sena, y en 1914, cuando estalla la primera guerra mundial, es movilizado con el grado de sargento del 57 Regimiento de Infantería. Muere el 28 de noviembre de 1914, sepultado por la explosión de un obús junto al Chemin des Dames, en el frente de Verneuil. Escritor de una brillantez desusada, cuyo arte apenas había comenzado a despuntar, su obra maestra es Los domingos de Jean Dézert, publicada pocos meses antes de alistarse en el ejército y que está inspirada en su vida gris de funcionario parisino. Asimismo, es autor de varios poemarios: L’Horizon chimérique, publicado póstumamente y que se hizo célebre cuando Gabriel Fauré le puso música; los Cahiers rouges, publicado también póstumamente, y, por último, el poemario Contes. Héroe de la última posmodernidad, comparado por su arte y su excentricidad con Georges Perec, la figura de Jean de La Ville de Mirmont ha inspirado personajes de novelas modernas, y su voz se ha reivindicado en los últimos años como una de las más originales y singulares de la literatura francesa de principios de siglo. |
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EL TRADUCTOR Lluís Maria Todó (Barcelona, 1950), es novelista, traductor, crítico y profesor universitario. Entre su obra destacan las novelas Els plaers ficticis (1991; Los placeres ficticios, Anagrama, 1993), El joc del mentider (1994; El juego del mentiroso, Anagrama, 1995), L’adoració perpètua (1997; La adoración perpetua, Ediciones del Bronce, 1999), El cant dels adéus (2001), Isaac i els dubtes (2003) y El mal francès (2006, Premi Josep Plá de Narrativa) y los ensayos El simbolismo (1987) y Carta a un adolescent gai (2002). Es asimismo traductor, al catalán y al castellano, de textos de Nerval, Flaubert, Maupassant, Balzac y Michel Tournier. EL PROLOGUISTA François Mauriac nació en Burdeos en 1885. Comenzó su carrera literaria como poeta, pero cosechó sus mayores éxitos como novelista. Sus primeras novelas, El beso al leproso (1922) y Genitrix (1923), fueron aclamadas por la crítica y por el público. Novelas posteriores, como El desierto del amor (1925), Thérèse Desqueyroux (1927) y Nido de víboras (1932), figuran entre las mejores obras de ficción del siglo XX. En 1933 fue elegido miembro de la Académie Française; en 1952 fue galardonado con el Nobel de Literatura y en 1958 recibió la Gran Cruz de la Legión de Honor. |
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© Impedimenta, S.L. Reservados todos los derechos. Página actualizada el 14 de enero de 2009